Cuando era pequeño, no recuerdo bien de qué edad, pero estaba entre los 6 o 7 años, estaba en mi cama, era hora de dormir, recuerdo que aquel día no había sido muy especial, había sido igual a tantos otros en mi infancia, la cosa es que fui cerrando los ojos y quedándome profundamente dormido y al despertar me encontré en el piso rodeado por mis padres.
Vi a mi madre llorando y a mis hermanos muy preocupados, mientras mi padre me limpiaba la cara con un trapo lleno de sangre
-¿Que paso?- Mi padre Respondió Extrañado. -Como siempre fui a verte a tu cuarto de noche y revisar que no tuvieras frió, y cuando observe al interior de tu habitación no te encontré por ningún lado, Desperté a tu Madre y pregunte a tus hermanos que si no te habían visto o sabían donde podrías estar, te buscamos por un buen tiempo hasta que me di cuenta de algo extraño, Estabas debajo de la cama de tus hermanos, lleno de sangre y aun dormido te sacamos rápidamente, ¿dónde te habías metido? ¡.
No supe que contestarle pues al momento de cerrar los ojos aparecí en brazos de mi padre, desde aquel momento nunca me ha vuelto a pasar semejante cosa, pero lo raro de esa situación es que no tenía ninguna herida, la sangre no era mía…