Me ha ocurrido algo
muy excepcional, nunca imagine que la verdad estuviera frente a mis ojos,
aunque nunca la percibí totalmente.
Todo comenzó un domingo en la mañana, como de
costumbre me he levantado un poco tarde, ya pasaba el medio día. Examino a mi
alrededor y aunque todo parece normal,
percibo en el ambiente algo extraño, no le tomo importancia, al fin y al cabo
yo soy así, extraño, a menudo imagino
cosas que no son, veo personas que tal vez no están ahí.
Pero no creo que todo esto tenga que ver con
lo que ahora estoy viendo frente a mí, una majestuosa ave de coloración marrón
oscuro, con algunas plumas más claras en la parte de la cabeza y el cuello,
esta parada en la azotea y subo a verla más de cerca. Me ha deslumbrado tanto
que me he perdido en mis pensamientos. Imaginando lo libre que sería al volar
tan solemne por los cielos no le he
visto partir, se me ha ocurrido muy tarde la idea de tomar una fotografía.
Estoy dispuesto a
bajar cuando siento unas formidables garras, y un aleteo sublime sobre mi
cabeza, solo alcanzo a soltar un grito ahogado cuando la misma ave se aleja
volando, se ha posado en mi cabeza. Baje a toda velocidad, aun con la sensación
de las plumas sobre mí. Y se preguntaran, ¿qué relación tiene este hecho con la
verdad a la que me he referido anteriormente? Pues están a punto de
descubrirlo.
Aquel día no pasó
nada extraño al menos hasta que llego la noche, sentía un miedo terrible, la
sensación de aleteo llegaba a mí continuamente y no me dejaba descansar, esa
noche no pude dormir por más que lo
intente.
A los primeros rayos del sol y ahí estaba yo contemplando la
ventana, no teniendo nada más que hacer que escuchar los agradables sonidos
matinales, Salí a dar un paseo para despejarme un poco, no sentía cansancio a
pesar de no haber dormido en mi camino surgías muchas cuestiones aunque mi
mente no estaba del todo juiciosa.
Volví a casa y ahí empezó el problema, por las
noches no podía conciliar el sueño, que podría hacer, en el día cuando las
personas me hablaban no les podía entender, sentía mi cerebro flotar dentro de
mi cabeza, un nuevo universo se abría
frente a mí. ¿Por qué la gente tiene que hablar para comunicarse? No es
necesario, este tipo de preguntas se hacia mi mente, no sé cuantas noches son
las que llevo sin dormir, lo que si se es que me fui de casa, no podía estar ahí,
no con eso impidiéndome salir de este pequeño mundo, tenía que explorar mi
nuevo universo.
Mi realidad ahora es un poco confusa, en
realidad no sé cómo llegue aquí, aunque no soy el único, estoy rodeado de un
gran número de personas, todas están caminando en círculos o sin ningún sentido,
me da un poco de lastima, ellos no perciben la verdad como yo, quisiera
despertar-les pero no puedo, ahora tengo
ir allá, donde nadie pueda entrar, mas allá de los confines de las estrellas y
galaxias, ahora soy un águila espiritual…


